Friday, July 1, 2016

De las ignorancias derivan las tinieblas

   Lo más seguro es que usted sienta conformidad y orgullo con el entendimiento proveniente de los saberes adquiridos de las experiencias de la vida, de la tradición cultural, pero sobre todo, del conocimiento alcanzado por medio de la educación formal. Entonces, está confiado pues cree que esta condición le es suficiente para poner bajo control gran parte de lo que le rodea; como consecuencia, no tiene temor al mal pues la ciencia y la tecnología le facultan para decidir qué está bien o mal, e igualmente, auxiliarían y ayudarían a superar las dificultades presentadas. En definitiva, usted cree andar en lo correcto y, por tanto, está convencido de lo innecesario que es indagar, reconocer el valor y la praxis del conocimiento que viene de Dios. 
     La ausencia del conocimiento de Dios, pero más allá, la inexistencia de su práctica, produce la muerte. Seamos claros, usted no acepta esta declaración, entre otras cosas, porque su fuente epistemica, antes anunciada, es más que suficiente para la vida. Dios no le hace falta. Ello justifica su orgullo y hasta altivez, cuando se toca el tema. No obstante, insistimos; ignorar a Dios conduce a las tinieblas. Veamos porque. Pablo en Romanos, capítulo 1, versículo 26; Nueva Versión Internacional de la Biblia, nos dice: "además, como no estimaron que valía la pena tomar en cuenta el conocimiento de Dios, él los entrego a la depravación mental, para que hicieran lo que no debían hacer". En este pasaje, se desprende que Dios deja que se perdieran entre ellos, siendo la causa principal el rechazo y desprecio a la Palabra de Dios. Dicho de otra manera, creerse autosuficientes y, por tanto, capaces de ignorar a Dios trae consecuencias desagradables. A propósito, ¿No anda el mundo muy altivo y prepotente? Si analizamos detenidamente lo que sucede en el mundo actual, descubriremos que nos olvidamos de Dios. Hoy consideramos que tenemos suficiente autoridad para decidir sobre lo correcto e incorrecto. A lo bueno le decimos malo y a lo malo bueno. Solo funcionan parámetros humanos. De allí que, casi no existen pecados, y como tal, apoyamos y promocionamos a muchos de ellos, simplemente porque nuestros conocimientos y subjetividad nos autorizan. Cada día nos parecemos más a Sodoma y Gomora.
   En el mundo, por contar con un corazones oscuros, -esto no guarda relación alguna con el conocimiento, la cultura o las experiencias-, se considera que las guerras son normales y hasta necesarias, el narcotrafico es una manera de enriquecerse, las hambrunas son parte de las noticias comunes y ordinarias, las dictaduras son sostenidas por países cómplices, el comunismo se declara: la ideología del mal y nada sucede, la protitucion y el homosexualismo son legales, el afán por la belleza es el desafío del hombre y la mujer, el terrorismo se ha extendido por el mundo como una nueva forma de expresión conflictiva, el desplazamiento humano es una forma de invasión de los pueblos oprimidos, el genocidio es una manera de control ideológico y el egoísmo, la corrupcion y la deshonestidad se constituyen en praxis básica de los gobiernos democráticos, con lo cual, se generan desencantos que impulsan a corazones y mentes depravadas, conocidas muy bien en América latina. Estos detalles nos recuerdan que el oscurantismo del mundo está vigente, en auge, pues vivimos en medio de mayorías que reconocen lo correcto dentro de lo incorrecto, pero lo aceptan como parte natural de la evolución de las sociedades posmodernas.
     Recordemos que Pablo en Romanos, capítulo 1, del versículo 27 al 32, versión Reina Valera de la Biblia, nos dice que: la codicia, la ambición, las envidias, los homicidios, las injusticias, las contiendas, el engaño, la injuria, la soberbia, la altivez, la necedad, la deslealtad, las personas sin afecto, sin piedad o los impíos, la vanidad y la fornicación; tales cosas Dios aborrece, por tanto, los que practican tales cosas son dignos de muerte. Vale la pena preguntarse: si la ignorancia de conocimiento del hombre genera barbarie, entonces la ignorancia del conocimiento de Dios qué trae? Solo la muerte física? Para Dios pudiera ser la muerte eterna. Como usted tampoco cree en la vida eterna. Siga pecando. Ese es su problema, pero si usted es tocado por el Espiriu Santo, podría entonces reflexionar sobre su salvación. Lo puedes hacer. Estás a tiempo.
     En él área de la praxis política o jurídica, esferas que nos interesan porque es el caso de Venezuela,  aunque también podría ser de España, Colombia, Argentina o Brasil, se experimentan pobres resultados de la democracia a causa principalmente de las mayorías ignorantes o del ser habitante, condición humana que facilita la manipulación, el sometimiento y el control a quienes con astucia y mala intención se lo proponen. Cuando la ausencia del conocimiento humano, más el conocimiento de Dios se unen y exceden el promedio poblacional de cada país, las meditaciones suelen ser encaminadas hacia fines insanos, con lo cual, peligra el bienestar y la vida, y aún así, para sorpresa de muchos, los pueblos permanecen sin la virtud de entender y captar la estafa, la burla y la humillación. Está comprobado que tanto gentiles o no cristianos y fieles seguidores de la Fe cristiana son manipulados y engañados frecuentemente. Sin temor a dudas, esta condición consiente que los pensamientos, las decisiones y hasta las acciones sean dirigidas, como a un ciego cuando se le lleva de la mano, entonces, no sabe por dónde va, pues confía en quien guía sus pasos. Como bien, se puede deducir, el ser cristiano implica que no serás manipulado, que tu entendimiento espiritual será sólido y te permitirá discernir entre el bien y el mal, del cual deberás escapar. Ser cristiano es luchar día a día con Dios de tu lado.
     La ignorancia del conocimiento humano y de Dios, esencialmente, forman parte del ser habitante, esa es su característica principal; como tal, ser habitante es sinónimo de atraso, debilidad y perversion pues abre espacios al engaño y a malignidades que el ser humano es capaz de hacer cuando sus propósitos no están fundamentados en el servicio o el amor al prójimo. Es por esta razón que la animalidad de los seres humanos suele estar en todas partes, sin descartar el escenario político, esfera vetada por los seguidores de la Fe cristiana, probablemente, ante la debilidad de enfrentarse al seductor espíritu de la ambición y la codicia, dos de los males del mundo que tanto daño han generado especialmente a Venezuela. Por no poseer el conocimiento, y más allá, poner en práctica la Palabra de Dios la praxis política quedo por milenios en manos de personas degeneradas y sin escrúpulos.
     Karl Popper (1902-1994), conocido académico y filósofo, principalmente, decía: "La verdadera ignorancia no es la ausencia dé conocimientos, sino el hecho de negarse a adquirirlos". Cierta es esta frase pues ninguna persona o país que carezca o rehuya al conocimiento, podría avanzar y triunfar. Sin embargo, el mundo actual se conforma únicamente con el conocimiento humano; cuando hoy, más que nunca, se necesita del conocimiento que viene de Dios; aquel que nos permite avistar y discernir lo bueno dentro de lo malo, para mantenernos limpios y en luz. Entonces, distinto a lo que Popper propone, las distintas civilizaciones se han negado adquirir el conocimiento de Dios, por tanto, hoy afirmamos, que la verdadera ignorancia no es solo la ausencia del conocimiento humano, sino más bien, al hecho de negarse, por milenios, a adquirir el conocimiento de Dios, y mas allá, a ponerlo en práctica; y todo porque hemos aceptado ser habitantes, en vez de ser ciudadanos de Dios. Dejemos de ser habitantes, para ser ciudadanos de Yaveh. 

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