Tuesday, April 14, 2015

La universidad y la autonomía interpretativa

     Cuando las sociedades avanzadas han superado el dilema político proveniente del conflicto mundial entre la democracia y el comunismo, todavía persisten seres humanos con mentalidades ya no rezagadas, sino perversas, queriendo retroceder a escenarios inhumanos. Ello no es sorpresa, pues con frecuencia la pobreza y la miseria son impuestas por medio de la aplicación de artimañas y subterfugios a pueblos ignorantes, decepcionados o desesperados. Así que, aunque resulte difícil admitir esta realidad, cada vez que la manipulación sobrepasa el nivel de comprensión intelectual social, inexorablemente los pueblos están condenados a vivir en la ruindad y la sumisión como norma del estado comunal.
     Sabemos que no es fácil persuadir a los convencidos que han sido manipulados, puesto que el habitante posee anteojos con espesas capas compuestas de diferentes analfabetismos e ignorancias, lo cual obstaculizan la interpretación personal de lo que existe y lo que sucede. En consecuencia, no hay posibilidades de lograr la autonomía interpretativa con la cual el habitante se convierte en el objeto de la praxis política. Lo lamentable de esta condición del ser humano no es que siempre es y será explotada por los picaros actores políticos, sino el papel de las universidades, que permanecen preparando profesionales para el éxito de la sociedad del consumo, del honor académico, del valor cuántico y de todo aquello que mide el bienestar hoy en día. En resumen, la universidad sigue produciendo habitantes; una situación que deberá corregirse para el éxito de las sociedades democráticas en este siglo de exigencias cognitivas y éticas.

Friday, April 10, 2015

Diacronía educativa y el habitante

     Las distintas civilizaciones han utilizado a la educación como el instrumento idóneo para sostener el estado político. Este es el compromiso natural, legítimo y necesario de la educación. No obstante, tiene responsabilidades complejas a las cuales está lejos de alcanzar; por ejemplo, lo deprimente y caótico del desempeño educacional únicamente es comprobable cuando al tras luz de las diferentes crisis queda expuesta la inaceptable ruindad ética de los pueblos, Venezuela no es el único caso. En el caso de la democracia, que es lo que nos ocupa como praxis política, los sistemas educativos muestran incoherencias; puesto que, al intentar subsistir, en medio de innovaciones científicas, demandas sociales, expansiones o restricciones económicas, avances jurídicos y exigencias éticas, no responden acertadamente quedando en una especie de rezago o desfase permanente. De cierto, van a destiempo, sin la sincronía justa para enfrentar y superar las demandas, con lo cual no puede formar a un ser humano capaz de construir la la convivencia, la autonomía nacional, el avance social, el estado de derecho y fundamentalmente el hecho democrático.
   Por norma, la educación se resiste a la innovación debido a que permanece atada al paradigma mecanisista, nido del pensamiento de la no equidad, de lo no ético, pero si a favor, mas bien, del éxito económico como fin máximo. De modo que, y sin que sea descortés anunciarlo, los sistemas educativos permanecen gigantes perplejos, sin ideas, sin decisión y menos sin acción. Son el auténtico fracaso de esta civilización. En otras palabras, sus esfuerzos didácticos, estratégicos y curriculares están descontextualizados, y esta es la razón por cual no es viable la formación para praxis de valores éticos tan necesarios siempre. En definitiva, en la educación de hoy existe una descomunal  diacronía entre lo impartido en clase con el conocimiento, las destrezas, las cualidades y las competencias ciudadanas exigidas al exterior, en consecuencia se extiende la lamentable vigencia de la civilización del habitante, cuando el mundo exige, con urgencia, el inicio de la civilización de los ciudadanos con virtudes.

Dios bendiga a Venezuela
#VenezuelaBrillara