Wednesday, March 23, 2016

Una nueva forma de evangelizar

  Recuerdo que, desde temprana edad, cuestionaba el comportamiento de las personas. Era una especie de pasatiempo. Así que, entre la rutina diaria me dedicaba a observar lo que sucedía a mi alrededor; prestaba atencion a los gestos, la mímica y las expresiones en los rostros de mis padres, hermanos y amigos, quienes ofrecían un universo de mensajes con distintas connotaciones.
     Así pues, era un entretenimiento descifrar el significado del lenguaje no verbal en el contexto familiar, social, externo y lejano, que es posible por medio de la televisión y la Internet. Si bien, ya no divierte tanto como antes puesto que ahora los contenidos negativos se han multiplicado y demandan soluciones, no simples descripciones, la tarea vital, de hoy en día, es disminuir comportamientos impropios, para elevar la calidad de las relaciones entre los seres humanos al grado de ciudadanos y no de habitantes, como normalmente acontece. No sería beneficioso, si fuésemos indiferentes ante esta realidad que nos aturde: la mayoría de los venezolanos nos rendimos ante el poder de la condición humana.
   Los seres humanos poseemos cualidades y competencias biopsicologicas que nos distinguen del resto de los seres vivos. Esta no es una afirmación espuria. Viene de la Biblia, el libro de la fe cristiana; "Entonces dijo Dios: Hagámos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, en todo animal que se arrastra sobre la tierra"; Genesis 1:26, Reina Valera 1960. Sin temor a dudas, Dios claramente nos provee superioridad sobre otras especies, pero jamás promueve la del hombre hacia el hombre, pero los seres humanos claudicamos ante el poder de la condición humana.
   Y en efecto, la incapacidad de controlar, por así decirlo, el poder de la estructuración biológica y psicológica provista, favorece a la exhibición de antivalores. Muy fácil es actuar sin recato y control, pues lo básico e innato es la acción espontánea e irreflexiva la cual permite la explosión de la animalidad que disponemos. Sin embargo, así como estamos preparados para expresar agresividad e irrespeto, también estamos dotados de cualidades que facilitan expresar sensibilidad, honestidad y generosidad, que vienen de un corazón limpio o de un gran denuedo, ya que se requiere ser compasivo. Una condición nada frecuente puesto que lo ético exige sacrificios. Por esta razón es común observar el predominio de la infamia en vez de la nobleza en mundo cada vez más caótico.
    Debido a nuestra debilidad ante la condición humana, Venezuela, y este es un caso especial, pudiera ser en Latinoamérica la muestra fehaciente de la pequeñez del ser humano. En otras palabras, sucede cuando permitimos que los instintos más bajos nos guíen o dejamos que sean la base del comportamiento que nos conduce al logro de metas personales; con ello, nos referimos a todos los venezolanos, no se trata sólo de los actores políticos, en exclusivo, pues la condición humana afecta a todos los seres humanos por igual y sin distinción específica. 
     Hoy, por las evidencias exhibidas, los venezolanos actuamos más por instinto que por razonamiento o discernimiento. Es por esta razón que lo inaceptable es aceptado como algo normal y rutinario. Al final, el facilísimo, lo menesteroso o la picardía criolla; igualmente, la hipocresía, la envidia, la insolencia, la descortesía, la agresividad, el egoísmo, la irresponsabilidad, la ignorancia, el resentimiento, el conformismo, la exclusión, la apatía, la deshonestidad y la codicia producen el engaño, la manipulación, la demagogia, el populismo, la tiranía, la disfunción social o familiar y los vicios, por ejemplo. Ante este  panorama queda al descubierto la oscuridad en la cual vivimos, pero al mismo tiempo nos anuncia que estamos en el umbral de una nueva Venezuela, de una nueva sociedad, una nueva civilización, y también sospecho que estamos ante una nueva manera de evangelizar pues formar ciudadanos es acércanos al Reino de Dios.

#VenezuelaBrillara