Tuesday, December 18, 2012

Ese país maravilloso


La sociedad venezolana vive un periodo muy especial, probablemente único, como ocurre en cada sociedad cada cierto tiempo cuando se propone avanzar pero no puede, porque se encuentra con muchos obstáculos que le impide avanzar. Sin embargo, no se cansa ni desmaya porque tiene una meta, esa que todos queremos ver, y que es tan brillante como el esfuerzo que cada uno de nosotros tenemos que realizar en cada espacio que ocupemos.
Estoy seguro que lo que surja de todo esto marcará los próximos 50 años. Una aproximación minúscula si tomamos en cuenta que en historia las décadas son periodos fugaces o breves y que la transformación ciudadana tiende a durar décadas, pues no es sencilla la adquisición de cualidades y competencias que permiten la transformación de vecinos y habitantes en ciudadanos. Todo un sueño que debemos lograr si queremos construir un país de avances cualitativos y cuantitativos.
Siempre hago énfasis, y lo sostengo, que este periodo extrajo de las entrañas del ser humano la ausencia de ciudadanía. Una condición humana que todos poseemos y que muchos todavía no comprenden su importancia y que, desde mi perspectiva, es el factor determinante de lo que hoy vivimos. Porque, ninguna sociedad en el mundo podrá avanzar si la ausencia de ciudadanía envuelve los distintos ámbitos humanos. Al contrario, va a generar atrasos por la incapacidad cualitativa que impide interpretar los distintos fenómenos sociales, políticos y económicos.Es por esto que en la democracia suelen aparecer líderes “novedosos que deslumbran" a muchos vecinos y habitantes incapaces de estimar el verdadero valor de la democracia.
La ausencia de ciudadanía afecta a todos por igual, pero son los políticos los grandes protagonistas. Claro, están ante la presión inminente de grandes tentaciones que, por lo general, comprometen y resquebrajan sus debilidades y les llevan a menospreciar las metas colectivas, que deben ser la mayor responsabilidad de todo aquel que es servidor público. Esta es una de las razones fundamentales de la fragilidad de la democracia, que depende de la calidad ética de cada uno de los actores y gerentes políticos; 
Cuando me refiero a ciudadanía, no hago más que incluir a todos los seres humanos que constituimos parte de la sociedad política. Ello significa que abarca a todas las personas que toman parte del hecho político y la política domina todas las esferas de la vida. Por tanto, para la democracia la ciudadanía virtuosa es vital; tanto que si no contamos con ciudadanos o al menos demostramos cualidades cívicas no podremos lograr siquiera acuerdos, como por ejemplo: qué país deseamos, cuál será la educación para las nuevas generaciones, qué tipo de economía nos corresponde desarrollar, que clase de ser humano deseamos, sumisos, dúctiles y obedientes o participativos, asimismo continuaremos regalando dinero, cuando es necesario invertir en sanidad, transporte, vías terrestres, salarios, ecología y cuál estado puede garantizarnos todo ello, el estado comunal o el estado democrático. tampoco debe escapar el siguiente cuestionamiento: hacia donde debemos mirar? Hacia un estado como Suecia o Finlandia o mejor miramos a Corea del norte, Cuba o Nicaragua?  No, mejor uno que sea totalmente único.
Si queremos avanzar y construir ese país maravilloso, que sé muchos sueñan o que está en nuestras mentes, debemos dejar que muera éste, que es corrupto, mucho más corrupto que los anteriores, que tampoco queremos porque originaron el actual. Con él deben morir las ideas arcaicas, desfasadas y las acciones antiéticas que en nada ayudan, también deben desaparecer actores sin pertinencia ciudadana, pues todavía abundan, aunque sean muy jovenes. A las pruebas me remito claramente. Preguntense, es que no hay políticos jóvenes que en cargos de alcaldes o concejales que actúan como aves de rapiña, que "desconocen" sus responsabilidades de gestión o simplemente no se interesan por lo colectivo.
Venezuela es hoy todo un laboratorio social, político y humano que dejará bien claro cuáles son las bases reales de la nueva sociedad democrática que se está construyendo ante nuestros ojos.
Seguimos soñando con la mejor educación para el mejor país posible 

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