Friday, October 5, 2012

Venezuela y el desafío supremo

   La incertidumbre y el futuro de la democracia tienen en Venezuela un desafío supremo. El domingo 7 de octubre se realizará la eleccion presidencial, pero esta no es una elección presidencial y nada mas, ni mucho menos un evento democrático puro, porque flota en la esfera del ejercicio del derecho al sufragio. No. Este es evento que requiere, mas que votar, que los vecinos y habitantes asuman y valoren el significado y la trascendencia que conlleva tomar una decisión que incidirá sobre el futuro de las próximas generaciones. Debido que decidirán entre dos corrientes ideológicas distintas, una que apuesta por la reconstrucción de la democracia, y todo lo que ello implica, y otra que radicalizará el camino hacia el comunismo, es importante tener al tanto sus consecuencias.
   Sin duda las diferencias están marcadas. La exclusión, el fomento del odio y la separación y fractura de la sociedad en términos irreconciliables nos dicen que ésta no es la opción ideal. En cambio, el respeto y la inclusión, como elementos básicos para la reconciliación, la participación y la paz social, entre otras propuestas esenciales para abrir oportubidades al progreso y la construcción permanente de la democracia, es el camino para lograr la mejor Venezuela posible a mediano plazo.
   Hay demasiados elementos en juego como para pensar que este evento es solo un trámite cotidiano. La democracia y la paz están en juego y el futuro de la ciudadanía soñada está en veremos. Decimos esto porque se están enfrentando, con todos los argumentos puestos sobre la mesa, un candidato de gobierno, representado por un militar cuya formación no le permite cuestionamientos, disidencia o contrariedad, con lo cual está en el poder para dispensar ordenes y no para recibirlas. Es por ello que    el  socialismo del siglo XXI no es otra cosa que absolutismo, autocracia, dictadura o comunismo, que ha sido llevado astutamente por las condiciones histriónicas muy bien utilizadas y con las cuales, el gobernante en cuestión, ha cautivado a unos tantos incautos dentro y fuera del país. Con él la democracia no tiene oportunidad. 
  En cambio, Henrique Capriles, el candidato de la oposicón, posee formación ciudadana, acuñada por cualidades humanas y desempeños exitosos que aquilantan su perfil democrático. Este político  significa un nuevo liderazgo y la esperanza de transformación. Por su puesto, ello no garantiza que el futuro sea risueño, pues todo desempeño democrático deberá revisarse continuamente para corregir y mejorar, es decir, construir la democracia es un proceso arduo, a veces triste y exigente, pero al mismo tiempo enaltecedor porque lograr el progreso social, el estado de derecho, la autonomía y la convivencia social demanda grandes esfuerzos y correcciones. Con él la democracia en Venezuela y America Latina entrarán en otra dimensión. Esparamos una lección de las grandes mayorías. Esperamos  impactar el escenario mundial. Los hechos que se desencaderarán darán de que hablar.

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